Detente. Detén tu alocada vida y piensa por un segundo,
piensa y sé tú mismo. Que nada más te importe.
Créate.
Descúbrete.
Abre las alas de tu imaginación y pinta, pinta el mundo con
colores, planta rosas en los desiertos, crea agua en las sequías y alégrate en
las mañanas de nostalgia.
Pinta el cielo de rosa y naranja, crea tu hermoso atardecer,
mide la felicidad con la locura en tu balanza inconsciente y reza para no estar
vacío de alegría.
Cumple tus deseos más anhelados, haz realidad tus ilusiones más
alocadas y fantasías más imposibles.
Ten fe, sé valiente y anímate a hacer lo que nadie puede. Anímate
a crecer, a ser un gigante o un duende bailarín, crea tu propia suerte y no
dependas de nadie.
Vive.
Cree.
Y ahora, cuando hayas terminado de hacer y ser quien eres y
quien quieres ser, continúa con ese libro rápidamente leído que es tu vida actual.
Continúa, si quieres seguir; o usa tu imaginación y hazla volar como un pájaro
libre, crea tu propia realidad y vive en ella.
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