Soy prisionera
de mi destino ya escrito, mercenaria de la sed
de nostalgia, discípula de mi pasado y mártir del presente. Pero una
nada en el futuro.
Carezco de corazón, arrebatado;
aunque poco a poco lo recupero. Pero no es fácil siendo convicta.
Siento
escalofríos al oír su innombrable nombre. Me hace tiritar, hace que mis
capilares exploten, que mi boca mude y mi pelo enviude. Que me lastime con las
uñas y me quiera arrancar los ojos ante tal… cosa.
Por eso
debo destruirlo. Estrujar mi corazón hasta que el dolor sea tan tortuoso que
ninguna gota de sangre pueda ser expedida de él, hasta quedar pálida libre de
pequeños virus rojos.
Soy la
asesina de mi propio corazón.


No hay comentarios:
Publicar un comentario