Mercenarios de la verdad y esclavos del secreto perseguimos la desgracia de la mentira y la falsedad para detener al poder, para ser guerreros y enfrentarnos en nuestra propia batalla que definirá nuestro posible futuro.
Todo es tan predecible... que lastima. Lastima y duele tener que ignorar los hechos del presente.
Saldremos de la bondad, de la capa de invisibilidad del pueblo y de la burbuja de la indecisión para defendernos. Para vivir dignamente como se es debido.
Deshacernos de nuestra vestimenta (dentro de todo) angelical y calmada para ponernos el traje de soldado, bajar de nuestras nubes y evitar todo ataque inminente.
Seremos los locos que siempre quisimos ser, desecharemos las capuchas negras para que nuestro rostro y vida no sea olvidado, para que nuestras acciones no sean en vano, para poder lograr nuestro cometido.
En el amor y la guerra, todo se vale. No hay verdades, ni mentiras. No hay promesas que mantener.

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