Crean un mundo nocivo, tóxico para quien lo habite. Dentro de no mucho, se veneno extinguirá la importancia de lo genuino, espontáneo y natural. La des-humanización de la humanidad contribuye al apoyo de tiranías gobernadas por nada más que codicia, esa des-humanización tiene la magia de convertir todo en objeto. Todo y todos.
Así, cuando los crímenes dejan de llamarse crímenes pero permanecen con esa esencia; el mundo colapsa. Se desmorona poco a poco, pesando sobre la espalda de esos "peones" que sólo construyen la humanidad y crean futuros habitables. Pronto, aquellos reyes que, cegados por sus propios deseos egocéntricos, continúan su reinado de terror absurdo terminarán por gobernar nada más que tierra; si es que todavía queda. Su vida será guiada por los deseos pasionarios de su propio decaer, en luchas por inútil poder, control y pensar que hicieron sólo lo correcto.
Todo cae por su propio peso, todo se desvanece, todo muere. La toxina se esparce por el aire como epidemia; la fiebre de los ricos y poderosos. Ricos en nada y poderosos en controlar apenas su apetito. Expectativas puestas en el camino incorrecto pueden llevar sólamente a la decadencia humana; demencia no diagnosticada.
Reyes del todo, reyes de nada. Regímenes de minutos contados.
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