Alegría. Un bello lienzo negro se ilumina con
una incandescente luz que parpadea sin cesar. La luz suena para demostrar que esto
no es un sueño, es la preciosa realidad.
El lienzo negro se vuelve blanco por unos cuantos segundos, y luego vuelve a su
normalidad. Una brisa no tan suave acompaña a estos “fenómenos extraños”,
contagiando buen humor haciéndolos danzar.
Una danza, con el ritmo del sonido, con la luz
que parpadea…. ¿Acaso se necesita algo más? Si.
Todo eso; el baile, la “música” y la iluminación
son la previa para lo que es, de alguna forma, “extraño”. Cualquiera puede
bailar bajo el sol, o en la oscuridad; pero, ¿No es mejor poder bailar bajo la
demostración de felicidad de la Luna? Si. El llanto eufórico de la luna es la
mejor compañía, es lo más raro y maravilloso que hay.
Pero, en este mundo normal; el lienzo negro es
el cielo de noche, la luz parpadeante se llama rayo, la melodía exquisita que
te despierta se llama trueno, la brisa que baila se llama viento fuerte y las
hermosas lágrimas de la Luna se llaman lluvia. Y lo peor, todos le temen a este
conjunto mágico al que llaman tormenta; por lo menos yo quiero que hoy
“llueva”.

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