.

.

sábado, 1 de marzo de 2014

Dear Sunset:

Un río con puentes infinitos, colgados de hilos de hadas y duendes…
            Nubes de algodón que se agarran firmemente de un cielo variante, contemplando constelaciones de humanos desde arriba. Árboles posando fluidos con vestimenta de hojas verdes, grises y negras. Juncos danzan formando caminos efímeros y utópicos, indirectamente guiando hacia un dudoso porvenir.
Azules y  celestes son succionados por el sol, dando lugar a rosados y naranjas para que pinten su última obra de arte antes del anochecer, iluminado por estrellas.
Hileras de altos soldados de eucalipto cuidando parques de inviolable naturaleza y vida.
Esteros, prados, árboles y parques que cautivan con su “accidental” belleza; acompañado de pinceladas de atardecer.
Lluvia de rayos de sol despiden el día, con destellos e negro anochecer que rasgan el horizonte. Tierra que habla y camina, permitiendo a su paso la salida de dulces luciérnagas color almíbar.

Notas y melodías del versátil coro de grillos y cigarras van dando lentamente un no tan dramático cierre al silencioso y casi desapercibido cuento relatado por la naturaleza de lo cotidianamente monótono. Mientras, el cielo abre lugar para un glorioso acontecimiento en el que la luna se transforma en sol, cuando el espectáculo marchó por noche de lumbre y sosiego, que ha dejado a ese atardecer sobre otro cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario