No estoy. No hay recuerdos
que indiquen si mi vida comenzó o terminó. Ya no hay marcha atrás, es mi
hora. Me extingo, desaparezco… y todavía no sé si me fui o me quedé. Nadie nota
mi presencia, solo soy un espacio vacío que sigue la dirección del viento sin
rumbo alguno. No sé si mi función es desaparecer o sólo estar allí, oyendo
rumores, leyendas, secretos sin dueño… sólo sé, que no estoy presente.
Tengo oídos, pero no habla, tengo sentidos, emociones que,
sea como sea, no puedo expresar. Un circulo, una jaula encierra mis
sentimientos que, únicamente pensando en la esperanza, quieren salir. No
importa si estoy o no, no interesa si me siento en soledad o no; algo me ha
cubierto y no piensa dejarme ir. Desde ese día me hice una fiel amiga, una que
nunca me dejará sola. Desde ese día somos, yo y mi invisibilidad.

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